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Cómo eliminar el óxido de las herramientas

Si tienes o trabajas con herramientas, es probable que más de una vez te hayas encontrado con una herramienta oxidada que, a simple vista, parece no tener salvación.
Sin embargo, eso no es cierto. Algunas herramientas sí pueden salvarse. Pero para conseguirlo, necesitas seguir una serie de pasos específicos.

Así que si ese es tu caso, lee y toma nota. Te explicaré tres diferentes métodos para eliminar todo el óxido de tus herramientas.

Lijar el óxido

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Existen varios métodos para quitar el óxido. Así que primero te explicaré este.

Prepara y sumerge

Para aplicar este método, primero limpia las herramientas.

Para eso, necesitas preparar un balde con agua tibia y un detergente removedor de grasa. Así harás una mejor limpieza de las herramientas.

También te aconsejo primero eches el detergente en el balde, y luego le viertas agua. Así estos se mezclarán mejor.

Una vez hayas mezclado el agua con el detergente, y sumerge las herramientas oxidadas dentro del balde, y mientras están sumergidas, friégalas con una esponja o trapo. Hazlo, hasta eliminar la grasa y suciedad de estas.

Cuando termines, sécalas bien con un trapo. Para el próximo paso, necesitarás agarrar bien las herramientas sin que se resbalen de tus manos. Pero no te deshagas del balde aún.

Friega con lija

Ahora pasemos a lo importante: eliminar el óxido.

Para este paso, necesitarás un papel de lija, un cepillo de metal o un estropajo de acero, ya que estos tienen la abrasión necesaria para remover el óxido.

Usa la lija o el estropajo, y friega las zonas oxidadas de las herramientas. Te aconsejo que comiences con los puntos más oxidados, porque esos te tomarán más tiempo.

Si te cuesta mucho quitar el óxido, puedes sumergir las herramientas nuevamente en el balde. Eso ayudará a aflojar la oxidación.

Si la lija se desgasta, entonces cámbiala por otro pedazo de papel.

Recurre al taladro

Si el óxido no se quita con los materiales antes mencionados, entonces necesitarás de algo más fuerte: un taladro eléctrico.

Si tienes un taladro con múltiples accesorios, úsalo para remover ese óxido tan persistente. Coloca una rueda de radios en la punta del taladro, y pásala sobre las superficies oxidadas, hasta remover el óxido.

Pero ojo, pasar el taladro puede calentar la superficie de la herramienta y deteriorarla. Así que, antes de pasar el taladro sobre esta, primero echa un poco de taladrina o queroseno sobre la herramienta, y espera varios minutos a que penetre la superficie.

Esas sustancias sirven como lubricantes de corte, y evitarán que la herramienta se caliente mucho por el taladro.

Remata los bordes

Una vez hayas eliminado las zonas más oxidadas, procede a remover el óxido de los bordes de la herramienta.

Esto será muy importante con herramientas como martillos, alicates y hachas, ya que sus bordes más estrechos también se oxidan, y cuesta mucho quitar ese óxido.

Sin embargo, aquí te recomiendo que uses una lija de grano fino. Esta es más suave que la lija normal, por lo que podrás hacer la presión muscular necesaria para quitar el óxido, sin dañar la superficie metálica de la herramienta.

Enjuaga y seca

Una vez hayas conseguido quitar todo el óxido, finaliza enjuagando con agua limpia la herramienta a la que hayas estado quitando el óxido.

El agua removerá cualquier escombro de óxido. Cuando termines, sécalas con un trapo.

Asegúrate de que queden totalmente secas, o la humedad puede volver a oxidarlas.

Usar ácido oxálico

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Ahora, si lo anterior no funcionó, entonces tendrás que cambiar de táctica y ser más agresivo. En resumen, debes optar por una solución química. Esta táctica funciona con herramientas de todos los tamaños.

Consigue ácido oxálico

La ventaja del ácido oxálico, es que penetra las cavidades más estrechas de la herramienta, volviéndolo así un material particularmente bueno para remover el óxido de zonas inalcanzables.

Además, es mucho más rápido que cualquier otro medio natural para quitar el óxido, no es costoso y puedes conseguirlo en cualquier tienda de artículos para el hogar.

Protégete

Ojo, recuerda que estás trabajando con compuestos químicos, que pueden deteriorar o dañar tu piel.

Así que no seas tonto, y protege tus manos y ojos con unos visores y guantes de goma. Este ácido tiene efectos corrosivos bastante fuertes, que te conviene evitar.

Pendiente de la ventilación

Al mismo tiempo, este ácido libera humos leves, que pueden producir mareos, dolo de cabeza y problemas pulmonares.

Por lo que es muy importante que escojas una zona ventilada para trabajar con el ácido. Trabaja en un sitio donde puedas abrir una puerta o ventana. Y si puedes, pon un ventilador en la zona.

Remueve la suciedad

Como dato extra, te aconsejo que laves las herramientas, antes de aplicarles el químico para quitar el óxido de las herramientas.

Para lavarlas, usa los mismos ingredientes que mencioné antes: un balde con agua tibia y detergente removedor de grasa. Lávalas, y luego sécalas.

Llena un contenedor

Pronto iremos con el químico. Primero, hay que preparar los ingredientes.

Usa un contenedor grande de plástico, y vierte 1 galón (o 4 litros) de agua en este.

El contenedor debe ser lo suficientemente grande, como para que puedas sumergir totalmente las herramientas que quieres desoxidar. En él debe caber desde un martillo muy grande, hasta una cinta métrica.

También debe haber suficiente agua para cubrir las herramientas.

Pon el ácido

Ahora sí.

Usa una cuchara, para verter el ácido en el contenedor. Vas a colocar tres cucharadas de ácido (o 45mm de ácido) en el contenedor.

Ten mucho cuidado cuando lo hagas. Trata de evitar a toda costa, que el ácido salpique en ti o en la zona donde trabajas. También trata de mezclar un poco el ácido con el agua, pero cuidadosamente.

Sumerge

Una vez todo quede listo, procede a sumergir las herramientas en el contenedor. De nuevo, ten cuidado de no hacer movimientos bruscos, para que el ácido no salpique sobre tu piel.

Sumerge las herramientas por completo, hasta que estas toquen el fondo del contenedor y queden totalmente cubiertas. Una vez estén sumergidas, déjalas allí reposando. No necesitas fregar las herramientas dentro del ácido. Recuerda, esto es ácido, no agua con jabón.

El ácido necesita tiempo para hacer efecto, así que deja las herramientas reposando por 20 minutos, o hasta que el óxido se caiga. En algunos casos puede tomar más tiempo, ya que el óxido estará muy adherido a la superficie.

Enjuaga

Una vez queden libres de óxido, procede a enjuagar las herramientas con agua.

Enjuaga, sécalas y guárdalas. De nuevo, asegúrate de secarlas bien, o la humedad producirá más corrosión para la herramienta.

Usar vinagre con sal

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Si lo tuyo no es experimentar con químicos, estás de suerte. Porque existe otra forma mucho más segura y casera de remover el óxido.

Sí. Aunque no lo creas, un baño de vinagre quitará la corrosión.

Desmonta

Al igual que con los otros métodos, primero debes preparar la zona para el proceso de limpieza. O en este caso, debes preparar las herramientas.

Si vas a usar herramientas manuales pequeñas o de una sola pieza, como un destornillador o un tornillo de banco, entonces te puedes saltar este paso.

Pero si planeas enjuagar una herramienta de varias piezas, como una llave dinamométrica o una sierra de mesa, tendrás que desmontar la herramienta, para poder sumergir la pieza oxidada que deseas reparar.

Lava

Al igual que los otros métodos, primero debes lavar la herramienta en un balde con agua tibia, y detergente removedor de grasa.

Lo harás para limpiar la herramienta de cualquier grasa o sucio.

Pon un contenedor

Aquí también vas a necesitar un contenedor de plástico. Estos vienen en diferentes tamaños, por lo que podrás colocar cualquier herramienta dentro de ellos, sin que te falte espacio.

Aunque también puedes usar una maceta vacía o una tina. Pero yo me seguiré refiriendo al contenedor.

Báñala en vinagre

Coloca la sierra circular, o la herramienta que quieres arreglar dentro del contenedor. Ponla bien hasta el fondo, ya que el vinagre debe cubrirla completamente.

Luego, echa vinagre blanco en el contenedor. El vinagre blanco tiene propiedades ácidas, que le ayudan a penetrar en la superficie y remover el óxido.

Sin embargo, no te puedo decir exactamente cuánto vinagre colocar. El objetivo es que herramienta quede totalmente sumergida, pero ese objetivo varía de acuerdo a cuántas herramientas pusiste en el contenedor, y qué tan grandes son.

Así que seré práctico: al momento de verter el vinagre, calcula cuánto estás colocando dentro de este. Es importante que sepas cuánto vinagre pusiste, ya que ahora te toca poner la sal.

Echa la sal

Sí, colocar el vinagre puede sonar ambiguo. Pero la sal te lo facilitará.

Verás, por cada litro de vinagre blanco que pongas dentro del contenedor, debes añadir 60 milímetros de sal (o ¼ de una taza de sal).

Así que solo debes seguir la pista de cuánto vinagre pusiste, y añadir la cantidad de sal equivalente a los litros de vinagre.

Si te preguntas de qué sirve la sal, esta incrementa las propiedades ácidas del vinagre, y acelera la eliminación  de corrosión.

Por cierto, no eches la sal en un solo punto del vinagre. Para que sea más efectiva, debes esparcirla equitativamente sobre el vinagre.

Espera

Este proceso se toma su tiempo en hacer efecto. Así que debes esperar aproximadamente 3 días. Pero no te desesperes. Mientras más tiempo las dejes reposar, más efectivo será el proceso.

Eso sí, pon el contenedor en una zona donde no estorbe, y esté fuera de alcance para niños y mascotas.

Usa un estropajo

Luego de dejarlas reposar por 3 días, procede a sacar las herramientas del vinagre, y friégalas con un estropajo.

Si el óxido persiste, puedes usar un cepillo de alambre. También te aconsejo que uses un cepillo de dientes, para limpiar las cavidades estrechas del instrumento.

Lava el contenedor

No. Aún no hemos terminado.

Ya no necesitarás el vinagre. Así que bótalo, y enjuaga el contenedor con agua. Enjuágalo hasta que ya no queden rastros de vinagre, y luego llena el contenedor con agua que esté limpia.

La cantidad de agua en el contenedor debe ser aproximadamente la misma cantidad de vinagre que habías puesto antes.

Ponle bicarbonato

Ahora échale bicarbonato de sodio al agua.

Te explico, el ácido del vinagre tiende a quedarse pegado sobre la superficie de tu herramienta, y eso la va a deteriorar. El bicarbonato de sodio eliminará el ácido de la herramienta. Por lo que este es un paso importante, que no te puedes saltar.

De manera similar que con el vinagre y la sal, añade 60 milímetros de bicarbonato de sodio por cada litro de agua que pusiste en el contenedor. Luego de que eches el bicarbonato de sodio, mézclalo con el agua.

Reposa y friega

Ahora pon la o las herramientas dentro del contenedor, y déjalas reposando más o menos por 10 minutos.

Luego saca las herramientas del contenedor, y friégalas con un estropajo de acero. Para este punto, la herramienta debe tener pocos puntos de oxidación. Así que no te preocupes.

Solo pasa el estropajo sobre los puntos restantes, para finalizar el proceso.

Enjuaga y seca

Ahora sí terminaste.

Igual que en los ejemplos anteriores, procede a enjuagar la o las herramientas con agua. Luego sécalas bien con un trapo y guárdalas.

Cabe destacar que puedes aplicar lo del bicarbonato de sodio, sin necesidad de antes haber remojado las herramientas en vinagre. Pero solo si la corrosión es moderada. Si la corrosión de la herramienta es demasiado grave, tendrás que remojarla primero en vinagre.

 

Ojo, no guardes las herramientas inmediatamente. Para que la superficie pueda absorber el aceite, debes dejar reposando la herramienta durante toda la noche.

Al día siguiente, ya puedes guardarlas.