¿Cómo Lavar Tu Propio Coche Como Un Profesional?

Todos creemos que podríamos lavar nuestro coche mucho mejor que esas máquinas automáticas de calle, pero cuando lo intentamos nunca queda igual. Sin embargo, hay una solución a este problema, porque el secreto está en la rutina y los detalles que usan los profesionales de los talleres.

Siguiendo estos pasos sencillos y en orden correcto seguro que vuestro auto puede quedar más cuidado de lo que lo haría cualquier otro.




Primer paso: lavar el interior

limpiando-el-interior-del-carro

Este paso es muy importante y a veces se olvida por el deseo de querer un coche reluciente pero lo que realmente da la sensación de tener el auto nuevo otra vez es dejar el interior limpio y oliendo fresco.

Pero no os preocupéis no es como lavar una casa. Solo debéis retirar las cosas que quedan acumuladas en el asiento de atrás por las jornadas apuradas. El mejor consejo es intentar no acumular restos de comida o esto hará todo más complicado.

Luego debéis emplear el primer instrumento mágico de las rutinas de lavados de coches: la aspiradora.

Retirar los tapetes

Un modelo portátil o de mano será suficiente para recoger el polvo o las migajas de sobre los asientos, el tablero del conductor y el suelo.

Otro punto importantísimo en este sentido son las esquinas, allí es donde más se acumula suciedad y donde debe quedar más limpio para que no se devuelva la basura.

Si tenéis alfombras, lo mejor es sacudirlas fuera del carro, soplarlas con una función reversa de la aspiradora y luego meterlas una vez hayáis aspirado todo.

Para un mejor aspirado debes mover los asientos hacia atrás a su máximo nivel y recoger debajo de la posición normal, luego moverlos completamente hacia adelante y hacer lo mismo en la zona traseras.

Las grietas y el polvo: zonas críticas

Si queréis un acabado muy bien limpio debéis ir a por las hendiduras, es justo allí donde se acumula más polvo y dónde los insectos se suelen esconder.

En los compartimientos de las puertas, entre las gavetas del copiloto y en las rejillas del aire acondicionado. Una buena idea es limpiar estás áreas con un cepillo de dientes viejo y seco o pasar una esponja que recoja el sucio y no lo esparza más, cómo sucede cuando se usan bayetas.

Limpio y brillante: combinación de lujo

El brillo interior también es importante, por eso existen ceras de carro para interiores que permiten dejar como nuevo el teclado y el cuero de los asientos.

Para hacer esto debéis tener una toalla de microfibra y humedecerla con un producto especial que no manche.

Incluso, podréis recostar el espaldar y pasar el químico pulidor por toda la extensión del cuerpo de las sillas principales.

Cinturones de seguridad

Otro punto focal que se suele olvidar son las correas de seguridad. Estás suelen usarse mucho y con el uso terminan sudadas, sucias y desgastadas.

Para recuperar su color original lo mejor es usar detergente en seco ya que estos cinturones suelen está hecho de tejidos lavables.

Este es el único espacio donde. Podréis usar jabón regular de ropa y un poco de agua caliente si no tenéis una opción especializada en casa.

Vidrio desde el interior

Para terminar con la zona interna hay que limpiar las ventanas y el techo solar o quema coco desde adentro.

Lo recomendado es ir por una fórmula que no gotee para no arruinar el trabajo previo. Emplea un papel de un solo uso para no dejar rastros y haz un recorrido en forma de S para cubrir cada espacio.

Latonería: primera inspección externa

Ahora viene el exterior. En este punto lo mejor es comenzar con una inspección previa. Hacer un reconocimiento de los daños y problemas que tenéis, que pueden ir desde simples manchas de gotas de lluvia secas hasta mosquitos pegados, caca de pájaros, barros o rayones viejos.

Manguera general

La manera más sencilla de comenzar la limpieza del gran armazón es con una fuente de agua constante y directa, como puede serlo una manguera en la casa o una fuente superior en los autolavados.

Esto permite deshacerse de la capa superficial de suciedad y es especialmente importante en la zona de los neumáticos y las ruedas metálicas porque es la parte donde más acumulan desperdicios de la calle como escombros y tierra, elementos que pueden dañar los frenos.

Fregar y enjuagar

enjuague

El secreto para poder quitar todas las manchas es frotar bien el caparazón mojado del coche con jabón especializado. Ese proceso de enjabonar puede hacerse con una esponja o un guante para autos que debe humedecerse en un cubo con bastante solución.

Cada tanto el instrumento se debe enjuagar también con agua para eliminar restos de suciedad pegados que puedan causar rayones.

Desde arriba hacia abajo: orden de limpieza

Para poder mantener la parte más importante más limpia, lo más recomendado es seguir un orden en la rutina de limpieza. Comenzar por el techo, seguir por el capo y luego pasar a la parte trasera donde viajan las maletas.

Por último, ir hacia las puertas, estos los laterales deben limpiarse en dos pasos, primero hasta los ventanales y parte superior y luego la parte inferior que puede estar más llena de barro o tierra del camino.

Si tenéis un portabicicletas de coche este puede ser el último elemento en limpiar antes de los neumáticos, aunque otra alternativa es desmontarlo y hacer su rutina de cuidado separada.

Neumáticos: limpieza circular

En las llantas se debe usar un guante o esponja separado ya que esta parte es la qué está en contacto directo con el pavimento de la calle y absorbe mayor cantidad de desperdicios. Y, por esto mismo, deberéis tomar más tiempo y dedicación en el fregado para limpiar bien los neumáticos.

Para mejores resultados la técnica de la manguera y en enjuagado con jabón puede repetirse para que la presión del agua ayude a una segunda ronda de fregado a quitar más suciedad.

Aquí podréis usar cepillos para limpiar con detalle las hendiduras de la textura de las llantas, la parte de caucho, y un paño más liso para las ruedas metálicas internas.

Secado a mano

Luego de haber enjuagado todo con agua viene otro momento esencial que marca la diferencia: el secado. Cuando no secamos el carro o dejamos que el sol evapore las gotas quedan marcas de agua en la pintura, así que para logar evitar esto lo mejor es encargarnos lo más rápido posible nosotros mismos.

Para ello debéis usar un paño de algodón o gamuza ya que estos tejidos son los mejores en la absorción. Con la mano envuelta en la tela debéis hacer un recorrido circular desde lo más alto a lo más bajo para que las gotas que se deslicen no dañen el trabajo de secado.

Brillo exterior

pulitura

Tras el secado el toque brillante a la limpieza se da gracias al encerado. Este paso es muy importante para un acabado pulido y de nuevo.

Con un paño distinto a los anteriores (el del jabón y el secado) debéis tener uno para la cera para coche, con este producto lograréis crear una capa protectora y brillante que hará que la limpieza dure hasta un mes en su máximo esplendor.

Faros: el toque final

Por último la limpieza a profundidad no está completa si no se incluyen los faros. Estos se pueden limpiar con detergente de vidrio y cristal o se pueden retirar y sumergir en un producto de lustre para quitarles el color amarillo por el uso.

No es necesario hacer cada uno de esto pasos en cada lavada pero una vez lo hagáis completo veréis la importancia de la rutina y el gran cambio que crea un acabado profesional. Podréis repetir los pasos completos cada seis meses y hacer un mantenimiento mensual más simplificado.