¿Cómo Mantenerte Activo En Un Trabajo De Escritorio?

Cada vez son más los empleos que requieren estar sentados frente a un ordenador por horas. Y, por eso, también son cada vez más los problemas de salud que estas rutinas sedentarias ocasionan a las personas

¿Estás dispuesto a romper ese ciclo de agotamiento físico? Pues hay buenas noticias, la medicina laboral ha descubiertos pequeños trucos para mantener la condición sin renunciar o trabajar menos y aquí te los traemos:




Tomar descansos

Este es el primer consejo y el más obvio de todos. Tomar una pausa cada hora puede ayudarnos a recuperar nuestra movilidad pero también a refrescar la mente y con ello ha hacer más eficiente el trabajo pues se planifican las distracciones.

Las mejores excusas para pararse de la silla son ir por un snack de media tarde, a tomar agua o al baño, pero también puedes aprovechar el mismo trabajo para ponerte en marcha: vista el escritorio de tu colega en lugar de mandarle un correo o ve a la oficina de tu jefe usando las escaleras y no el ascensor.

La manera en que se recomienda tomar estos descansos es no hacerlo una sola vez ni demasiado largos. Cada hora deberíamos tener unos 10 minutos para dedicarlos a respirar, apagar la mente e ir a mover nuestro cuerpo. De esta manera la eficiencia también se mejora y la atención en las tareas se hace más plena.

Estiramientos

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Tanto antes, como después y durante largas jornadas de trabajo lo mejor es mantener a nuestro cuerpo en forma para que esté relajado y responda de forma eficiente, además nuestros músculos no se entumecerán y el nivel de colesterol y el metabolismo se mantendrán regulados.

Existen diferentes posiciones de estiramiento tanto de pie como en la propia silla que ayudarán a mantener un buen flujo sanguíneo y con ello la buena energía laboral.

Así que, no solo debes pararte y caminar un poco sino trabajar en tu flexibilidad. Y, si te da pena, aprovecha espacios como el baño o la cocina cuando están desocupados. En estos espacios suele haber más metros libres para movernos e incluso hacer algunas posiciones en el suelo.

Para los empresarios que están realmente comprometidos con esto, una idea genial es contratar una sesión de yoga para la oficina, os aseguro que valdrá la pena.

Usar las escaleras

No es un secreto para nadie que las oficinas de hoy se encuentran en edificaciones corporativas que tienen varios pisos. Para aprovechar estas alturas, más allá de las vistas de la ciudad, lo mejor es comenzar a subir a nuestro puesto de trabajo por las escaleras. También os ahorraréis el tiempo de espera en la fila para los ascensores.

Este es une excelente ejercicio cardiovascular que aumentará tu ritmo cardiaco y te ayudará a comenzar más despierto el día. Y, si ya lleváis tiempo haciéndolo, es hora de aumentar el ritmo para combatir el colesterol malo y quemar calorías.

Quizá no se trate de las escaleras, pero una forma de mantener el cuerpo activo tiene que ver también con la forma con la que llegamos a la oficina. Una buena idea es caminar o coger una bicicleta y, si os queda muy lejos de casa, aparcar el coche a unas cuadras de la oficina os obligará a dar unos pasos de más al día que se suman para tener una vida más activa.

Pararse

No importa si tenéis sillas de oficina ergonómicas estar sobre ellas por más de 5 horas al día puede tener efectos terribles en la concentración de azúcar en la sangre, por ejemplo, o los niveles de estrés.

Para esto lo mejor es saltar cada tanto de la silla e incorporar rutinas de trabajo que requieran estar de pie como estaciones altas permanentes para aumentar la eficiencia y variar las posturas.

Una gran solución es el escritorio de pie, una alternativa que permite trabajar en el ordenador o tener reuniones grupales estando de pie, algo que también hace que las ideas fluyan mejor porque la sangre circula más naturalmente.

Invertir en un rastreador de ejercicios

Esto es una idea más corporativa pero muy efectiva si se quiere lograr un ambiente laboral activos y unos trabajadores en buena forma.

Los rastreadores básicamente detectan cuanto tiempo hemos estado inactivos y mandan una señal sonora o de vibración para que cambiemos de posición o nos movamos. Los más modernos incluso incluyen recomendaciones gráficas en una pantalla.

Si vuestra empresa no está dispuesta a hacer esta inversión, una alternativa es descargar una aplicación móvil que haga esta misma función. Hoy en día existen muchas.

Y, si aun así esto os parece demasiado engorroso, podréis llevar vuestro propio conteo personal en una libreta de salud en la que anotareis cuantas veces os parasteis de la silla, fuisteis al balo, cuantos litros de agua habéis bebido en el día y qué habéis comido. Vamos, que el rastreo no tiene por qué ser tecnológico.

Entrenamientos de oficina

Puedes hacer ejercicios bien podrías llevar tu bolsa del gimnasio a la oficina e ir a hacer una sesión de pesas luego o podrías animar a tus compañeros y convertir un espacio común en un pequeño salón físico una vez al día.

La idea es que se realicen ejercicios aprovechando los escritorios, sillas, puertas o largos pasillos. Rutinas de sentadillas, extensiones, torsiones o levantamientos pueden ser sencillas y útiles para mantener la actividad.

Incorporar estos pequeños ejercicios solo debe tomar unos 15 minutos al día y así os ahorrareis todos el tiempo y gasto de pagar un gimnasio al que al poco tiempo dejaréis de ir porque no tendréis energía por estar muy cansados del mismo trabajo.

Otra forma es introducir una sala de juegos que permita que los compañeros tengan reuniones serias o momentos libres que al mismo tiempo sean un estimulo físico. También hay personas que usan bolas de rebote en lugar de sillas durante unos minutos y así mantienen sus músculos activos.

Hacer tu propia comida

Otra fuente común de sedentarismo son los comedores corporativos. Allí no solo se trata de un momento de descanso muy aburrido, sino que la comida es poco saludable y a veces hasta insalubre.

Para completar una buena forma física y hacer rendir mejor los minutos que dedicamos a estará activos en largas jornadas laborales lo mejor es acompañarlo de una alimentación balanceada y fresca.

Hacer en casa la comida no solo nos da otra excusa adicional para mover nuestras manos y estar de pie frente a los fogones, sino que complementa nuestra rutina y nos permite tener una bolsa porta alimentos realmente saludable.

Opta siempre por comidas con vegetales, verduras, pocos alimentos procesados o harinas y, en especial, mucha proteína bien sea vegetariana o animal.

Un punto fundamental en este elemento es mantenernos alejados de las máquinas expendedoras de golosinas o de café ya que suelen venir llenas de azúcar y productos químicos nada buenos para nuestro organismo.

Socializar

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Parece mentira pero los trabajos son cada vez más individualizantes y aislantes. Esto significa que no importa si estamos dentro de una oficina común, rara vez hablamos con quienes tenemos a nuestro alrededor.

El error está en que no solo perdemos una oportunidad de conocer y hacer nuevos amigos sino que esta actividad social es la mejor manera de pararnos con energía en la mañana motivados a ir a trabajar o salir de nuestro ordenador para reír un rato con los compañeros en le break de la comida.

Además, podréis quedar para actividades fuera del ámbito laboral como ir a un parque juntos o caminar a un buen restaurante cercano para comer en grupo. Este tipo de actividades repercuten en nuestra salud física pero también psicológica, lo que disminuye el estrés y con ello la tensión corporal.