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12 Consejos Para Mantener Tu Jardín Verde y Saludable

Felicitaciones. Tras mucho trabajo arduo y esfuerzo, has dejado tu jardín en espléndidas condiciones. Sin embargo, tu trabajo está lejos de haberse terminado. Ahora viene lo más importante: cuidar tus plantas. Regarlas, estacarlas y acolcharlas.

¿No sabes cómo hacer eso? Pues lee y toma nota. Te explicaré una serie de consejos básicos que todo jardinero necesita saber.
A continuación te presentamos los consejos para mantener un jardín:

1. Conoce tu tipo de suelo

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Empecemos desde aquí. Es importante que te familiarices con el tipo de suelo de tu jardín, ya que cada suelo es diferente y, por ende, tienen su propio set de ventajas y desventajas. Sobre todo en lo que a regar plantas se refiere.

Existen tres tipos de suelos:

Suelo arcilloso

También llamado como suelo pesado, este (como su nombre indica), se compone mayormente de arcilla. Esa composición hace que su absorción del agua sea lenta. Así que al regar las plantas, debes tener cuidado y solo aplicar agua a medida que el suelo vaya absorbiendo.

También te aconsejo que le agregues algo de musgo de turba o abono. Eso aflojará más el suelo, y agilizará la absorción del agua.

Suelo arenoso

Este vendría siendo el polo opuesto del arcilloso, y el más difícil de todos. La arena absorbe el agua con mucha rapidez. Es tanta la rapidez, que a las plantas no les dará tiempo de absorber el agua.

Como solución, agrégale algún material orgánico (como corteza, hojas, paja o aserrín). Eso endurecerá el suelo. Además, te aconsejo que coloques plantas acostumbradas a la sequedad.

Suelo franco

En mi opinión, este es el mejor de los tres. Se compone por una mezcla de arcilla, arena y limos. Estos componentes le dan suficiente fertilidad, una retención adecuada de humedad, y una textura suelta. En resumen, es el mejor tipo de suelo para la fertilidad del jardín.

Así que, en conclusión. Si tienes un suelo franco, hacer mantenimiento del jardín será más sencillo. Pero si tienes el arcilloso o el arenoso, deberás regar con cuidado y ser más dedicado.

2. No subestimes el acolchado

El acolchado o mantillo, para quienes no sepan, consiste en colocar materiales orgánicos sobre el suelo, sean corteza, heno, papel, hojas, aserrín, paja o recortes de césped. También agujas de pino y granos de café, para plantas de suelos ácidos.

Aunque no parezca mucho, eso sirve para mejorar la retención de humedad del suelo, evitar que las plantas contraigan enfermedades, y regular la temperatura del suelo.

Por lo que no subestimes la importancia del acolchado. Y por cierto, la mejor ocasión para aplicarlos son los días soleados, con temperaturas estables y sin climas de lluvia. Sobre todo en las primaveras.

3. Equipa lo necesario

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Ahora hablemos de las herramientas esenciales para cuidar un jardín. Al fin y al cabo, es imposible que te dediques a la jardinería si no tienes rastrillos, azadas, palas y una carretilla.

Asegúrate de que estos podadores sean de buena calidad, o podrían desgastarse tras dos años de uso, y justo cuando más las necesitas.

Pero además de lo básico, también necesitarás unas buenas podadoras. Compra unas tijeras de mano para podar, unas tijeras largas o loppers, y una podadora eléctrica con sierra (puede ser un tractor cortacésped, un robot cortacésped o cualquier tipo de cortacésped inalámbrico y eléctrico).

Las tijeras de mano se usan para cortar tallos cortos y delgados, así que escoge unas bien afiladas.

Los loppers, por el contrario, son más útiles para tallos gruesos, ramas secas de árboles o incluso la poda de árboles. Es decir, podar el cuello externo (o la base) de los árboles. Sus cuchillas también deben estar bien afiladas.

La podadora eléctrica es para jardines más extensos, y debe ser fácil de manejar.

Además, las cuchillas de esas tijeras eventualmente perderán filo, así que compra un afilador de cuchillos. Aunque si estos son un poco caros para ti, igual puedes usar una roca para afilar. Sea como sea, solo debes cuidar tus cuchillos.

Por último, consigue unos guantes de jardinería, ya que las manos son sensibles a cierto tipo de contactos, y este trabajo puede dejarte callos o infecciones. Sin embargo, existen muchos guantes de trabajo, así que la elección dependerá de ti y cuál te resulte más cómodo.

4. Limpia las herramientas

Cabe destacar, que uno nunca sabe qué tipo de bacterias u organismos dañinos hay en el jardín. Tus herramientas son las que estarán en contacto con el suelo y con las plantas, por lo que es tu debes limpiarlas con regularidad.

Limpiar las herramientas es especialmente importante, si estás lidiando con miembros marchitados de plantas, ya que sus infecciones pueden pasarse a las demás plantas.

Y al momento de limpiarlas, te aconsejo que investigues bien al respecto. Las tijeras y loppers pueden limpiarse con un cubo de agua y jabón y un cepillo, pero las herramientas eléctricas son más complicadas.

5. Organiza el jardín

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Con esto, me refiero a que coloques las plantas en diferentes lugares, o uses objetos de soporte para organizar mejor las plantas alrededor del jardín.

Usar soportes como estacas, enrejados, bastidores en A o incluso entutorar las plantas, ayudará a distribuir el espacio del jardín, le dará a las plantas una mejor exposición a la luz, y facilitará la circulación del aire en la zona. Además, las plantas no crecerán amontonadas, sino cada una en su lugar.

6. Cuida el suelo

Un suelo sano equivale a plantas sanas, y a menos problemas con insectos o bacterias. Así que nutre el suelo del jardín, con suficiente abono y estiércol.

7. Riega con suficiencia

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En lo que mantenimiento del jardín respecta, este es un punto muy importante. Debes suministrar suficiente agua a las plantas. De lo contrario, estas se morirán. Yo te aconsejo que compres un medidor de humedad. Así sabrás que plantas han recibido suficiente agua.

Por otro lado, es mejor regar las plantas en la mañana, o en la tarde noche. Esas son horas en las que el sol no está tan intenso, y las plantas podrán absorber el agua, sin que esta se evapore por el calor.

Otra estrategia útil es comprar un sistema de riego inteligente en el jardín. Este llevará la cuenta de cada humedecimiento, y activará los aspersores cuando sea necesario.

8. Elimina los miembros dañados

Pasando a otro tema, es muy importante que remuevas cualquier miembro marchitado o muerto de una planta. Los miembros marchitados pueden infectarse con el tiempo, y dicha infección se extenderá al resto de la planta, que quizá estuviese en buen estado.

Sin embargo, revisa bien qué tanto de la planta se ha marchitado. Solo así sabrás cuánto cortar. Y afila bien las tijeras, para que los cortes sean rápidos y directos, y el tejido de la planta se cure con rapidez.

También elimina cualquier otra vegetación muerta del suelo, como hojas caídas, tallos cortados o hierbas arrancadas.

9. Elimina la maleza

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La maleza, o malas hierbas, son plantas que crecen natural y exponencialmente en zonas no deseadas. Estas pueden ser una molestia, ya que crecen de forma agresiva, e impiden que las demás plantas del jardín sigan su desarrollo. Además, muchas veces llevan consigo insectos y enfermedades para las demás.

Para eliminarlas, puedes podarlas de raíz, reducir el espacio libre del jardín, o cubrirlas con muchos materiales orgánicos que se usa de acolchados.

10. Protégelas de días muy calurosos

En buenas dosis, los rayos del sol ayudarán el crecimiento de las plantas. Pero en días muy calurosos, el sol será más dañino que beneficioso.

Es en días como esos, que debes proteger tus plantas de la intensidad del sol y cubrirlas con cualquier objeto que les aporte un poco de sombra.

11. Siembra y recoge

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Uno de los muchos usos que le puedas dar al jardín, es el de producir vegetales comestibles, como tomates, lechuga, zanahorias, papa y cebolla. ¿Así que por qué no aprovecharlo?

Siembra una planta con semillas de vegetales. Cuídala, riégala y mantente atento de su crecimiento. Y cuando ya esté madura, aprovecha de recoger los frutos. Pero no deseches la planta. Por el contrario, re-introdúcela al suelo. Si repites el proceso, puede que obtengas más alimentos.

12. Prepárate con tiempo

La jardinería no es trabajo de una sola ocasión. La constancia y dedicación definirán tu éxito. Por lo que, en el caso de que hayas terminado tu cosecha y retires tus plantas para asignarlas en macetas, no te aconsejo que descuides el suelo.

Verás, ese suelo fertilizado está en perfectas condiciones. En lugar de cerrar el negocio, es mejor que dejes el suelo descubierto, esperes unos días, y luego regreses para un nuevo ciclo de siembras y cosechas. Tras haber tenido éxito una vez, el cielo será tu límite.

Protectores climáticos

Como extra, te nombraré y explicaré algunos protectores que puedes usar, para cubrir tus plantas del invierno o climas muy fríos:

Cloches

También conocidos como campanas, son cubiertas de vidrio con formas de campanas, ideales para cubrir una planta individual.

Túnel de Cultivo

Estos son cobertores hechos con láminas plástico, que se colocan sobre varias plantas de una misma fila del jardín.

Marcos fríos

Estos son pequeños recintos cerrados con techo, en donde puedes sembrar y guardar tus plantas. Sus techos transparentes permiten la entrada de luz solar, y su composición cerrada ayuda a mantener la humedad para las plantas.

Semilleros

Se distinguen por ser zonas amplias y cercadas, con tierra preparada para plantar. Ideales para que la semilla inicie su desarrollo.

Invernaderos

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Por último, el más popular de todos. Son establecimientos amplios y cerrados, con suficiente espacio para guardar las plantas. Sus paredes son transparentes, por lo que permiten la entrada de luz solar. Y sus cubiertas son de vidrio o plástico, por lo que nos ayudan a controlar la temperatura y la humedad de nuestra cosecha.