17 Maneras de Mantener Saludables A Las Plantas En El Interior De Tu Hogar

Tener plantas dentro de la casa es algo muy común, aunque muchos tienen miedo a fracasar en su intento por darle un toque de naturaleza a sus espacios interiores ya que consideran que es mucho trabajo mantenerlas vivas.

Pero es más simple de lo que piensas; solo necesitas como mínimo saber qué tipo de planta es. De ahí en adelante, con algunos trucos podrás  armonizar tu casa sin mucho esfuerzo.

A continuación les presentamos consejos para cuidar tus plantas dentro de casa:

1. Conoce tu planta

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Este es el paso más importante. Conocer la especie es quizás el mejor consejo que te podemos dar para cuidar cualquier planta dentro de la casa.

La mayoría de las plantas que adquirimos en un vivero vienen con una etiqueta con las características y las instrucciones de cuidado. Si las seguimos paso a paso, no existirá posibilidad alguna de que muera.

2. Presta atención a cómo luce

Conocer la apariencia de la planta en su estado de crecimiento óptimo y saludable, te puede dar las pistas que necesitas para saber si vas por buen camino en el cuidado de la misma.

Si el suelo está empapado unos días después de haberlo regado, quiere decir que hay exceso de agua. Si por el contrario está seco, riega abundantemente hasta que el agua se desborde por los orificios de drenaje.

Las puntas de las hojas manchadas de marrón también son síntomas de exceso de agua. Cuando la planta no puede absorber tal cantidad de líquido, ésta termina pudriéndose desde las raíces hasta el extremo.

Luego vamos a tomar en cuenta el crecimiento de la planta. Fíjate si tiene hojas nuevas. Si no las posee, es probable que necesite ayuda extra con fertilizantes o tal vez con un cambio de maceta a una más grande.

En caso de que sí tenga hojas recientes pero muy delgadas y en crecimiento con dirección al sol es porque necesita más luz solar.

Vamos, puede ser que vivas en un piso muy pequeño y no tengas otro lugar donde poner tus plantas de interior; no hay rollo, rótalas semanalmente para que el sol le dé en varias partes por igual.

La falta de humedad o el exceso de ella también influyen en la apariencia. Puedes darle un baño a las hojas 2 o 3 veces por semana si estás seguro de que ese sea el problema.

3. Conoce tu agua

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No todas las aguas de grifo son iguales; algunas tienen más cantidad de cloro o de yodo que otras.

Para ser un poco precavido, es mejor regarlas con agua filtrada o de ser posible con agua de lluvia.

4. Pendiente con la ubicación

El exceso de calor, frío, humedad, corrientes de aire o las condiciones climáticas en general, las afectan en gran medida. Quieras o no, para cuidar tus plantas, debes adaptar el ambiente a ellas o de lo contrario morirán.

Si la vegetación está recibiendo luz directa y comienzas a notar que se ido marchitando, cámbiala de posición a un lugar donde la luz le llegue indirectamente.

Presta atención también al lugar donde está sembrada la planta. Si observas que las raíces están apretadas o salen por los orificios de drenaje ya es hora de trasplantarla, es muy pequeña la maceta o definitivamente es una planta de exterior.

Si las raíces están enrolladas, tira de ellas o pódalas con unas buenas tijeras de jardinería y siembra de nuevo en un recipiente al menos dos pulgadas más ancho y más alto.

5. Ajusta los niveles

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Si ya conoces las características del tipo de planta que posees, el siguiente paso sería ajustar todos los niveles para que dure al menos unos 10 años adornando tu casa.

Revisa los niveles de agua (si está seco el suelo o empapado), si las hojas están amarillentas (es posible que hayas exagerado con los fertilizantes así que olvídate de ellos por un tiempo hasta que la planta absorba lo que ya tiene).

6. Dales amor

La felicidad de tus plantas también es tu responsabilidad. Sí, así como lo lees, ellas dependen de tus cuidados para ser felices, eso implica revisarlas cada cierto tiempo para verificar si tienen o no plagas, limpiarles el polvo y alejarles los insectos, entre otras cosas.

Puedes consentir a tus matas dándoles una ducha rápida junto con una buena enjabonada. Para ello, mezcla una cucharada de detergente para platos en un litro de agua y limpia el polvo de sus hojas con esa solución. Quita el exceso con un paño limpio.

No te olvides de eliminar las hojas y tallos muertos que puedan interferir en su correcto crecimiento.

7. Ubica la mejor fuente de luz

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Cuando decidas donde colocar la planta, toma en cuenta el nacimiento y la puesta del sol, así como también si la ventana está al norte o al sur pues a partir de ello sabrás si se expondrán o no a la luz por mucho tiempo.

Las plantas con el follaje colorado necesitan mucha más luz que las de hojas verdes, ese es un detalle que tendrás que tomar en cuenta a la hora de ubicarla en la casa.

8. Haz que retenga el agua

Si observas que al regar la planta el agua drena demasiado rápido, puedes colocar una esponja absorbente en el fondo de la maceta con la finalidad de que ésta retenga la mayor cantidad de líquido posible.

Este simple truco hace que sin necesidad de agregar más líquido, la planta esté siempre húmeda y fresca, además de evitar que el agua se desborde si llegas a exagerar con el riego.

9. A tomar té

A los helechos, gardenias y otras especies les favorece la acidez del té, así que colocar las bolsas usadas en la tierra o algunas hojas humedecidas puede generar grandes cambios en tus plantas.

10. Léele el diario

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No es una broma, leer a diario las noticias a tus matas es tan útil como cualquier herramienta de jardinería.

Hay dos hipótesis para este hecho: el primero es que el dióxido de carbono que emanas al hablar y respirar cerca de ellas las alimenta. Por otra parte, se cree que ellas se benefician de la luz natural que requieres para poder leer con tranquilidad a su lado.

Lo cierto es que de una u otra forma, mantener informadas a tus plantas no las harás más cultas pero si más saludables.

11. Antes de vacacionar

Si te vas de paseo no dejes a tus plantas sin cuidado.

Coloca la maceta en el lavavajillas o en el lavamanos envuelta en una toalla. Abre el grifo y deja que el agua empape la toalla. Las raíces absorberán el agua de ella y cuando regreses la encontrarás tan bien como la dejaste.

12. Rocía tus plantas

A pesar de que se recomienda rociar las hojas con agua, ésta no es la mejor forma de incrementar la humedad de las plantas. Comprar un humidificador es la mejor solución pero si tu presupuesto no alcanza, aplica este truco: coloca la maceta sobre una cama de piedras y añade suficiente agua, solo que logre apenas tocar el fondo de la maceta.

Aunque rociarlas es una buena manera de limpiar las hojas. Utiliza agua desmineralizada para hacerlo. Asegúrate de que no esté muy fría, hazlo a primera hora de la mañana y nunca bajo la luz directa del sol.

13. No desperdicies los restos de alimentos

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Es ampliamente conocido el poder del abono orgánico hecho con restos de alimentos pero en el caso de plantas de interior, una buena dosis de soda burbujeante o el agua donde se cocinaron los huevos tibios del desayuno será suficiente.

14. Usa los cubos de hielo

Unos cuantos cubitos de hielo en la base de la planta (sin que llegue a tocar el tallo o las raíces) la refrescará y la humedecerá poco a poco mientras se derriten.

15. La almohadilla del ratón puede ser tu aliada

Para evitar que la maceta cause roces o daños en tu mobiliario, coloca en la base una suerte de soporte para maceta, una vieja almohadilla de ratón de computadora como método de protección.

16. Haz relucir tus plantas

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Si notas que las hojas de tus matas no están tan relucientes como quisieras, aplica estos trucos caseros que te dejarán con la boca abierta.

Mezcla agua tibia con leche y aplica con un pincel para que penetre en los poros de las hojas. Si quieres un efecto más duradero e instantáneo, un poco de mayonesa en una toalla de papel las hará brillar como nunca.

17. Aprende cuando es el momento de trasplantar

Hay dos señales que te dará la planta para indicarte que es el momento justo para colocarte los guantes de jardinería y trasplantarla. La primera es que si las raíces se asoman por los hoyos del drenaje y la segunda es que las raíces se puedan ver salir por encima de la maceta.

En ambos casos se nota que la maceta es muy pequeña y la planta necesita más espacio para crecer.