mejor-Calculadora-Científica

Las 7 Mejores Calculadoras Científicas Para Profesionales y Estudiantes

OFERTAEl más vendido No. 1
Casio FX-991SPX II - Calculadora...
661 Opiniones

El ser humano ha realizado cálculos desde hace algunos cuantos miles de años usando inventos como el ábaco y calculadoras mecánicas hasta llegar a la mejor calculadora científica en la actualidad.

Las calculadoras científicas de nuestros días contienen una buena variedad de características que atienden a muchas de las necesidades de ingenieros, estudiantes, contables, administradores, matemáticos, físicos o cualquier persona que desee hacer cálculos matemáticos precisos.

¿Cuál es la mejor calculadora científica?

Al comprar una calculadora científica, lo primero que se debe hacer es saber quién la va a usar, para qué la va a usar y cuánto está dispuesto a gastar esa persona. Con esas tres interrogantes ya es mucho más sencillo visitar alguna tienda y escoger la calculadora científica más completa para ese usuario especifico y sus necesidades, a buen precio.

Estudiantes de química o física tal vez no necesiten funciones muy avanzadas o no requieran de tanta potencia, mientras que ingenieros, estadistas y estudiantes de cálculo necesitarán una calculadora científica más potente.

En este sentido, te traemos una comparativa entre varias de las calculadoras científicas más populares del mercado para que puedas escoger la ideal para ti dependiendo de sus funciones, características y precio.

A continuación te presentamos las mejores calculadoras científicas:

1. Calculadora científica Casio fx-83GTX

Modelo en color rosa

Si vais a comenzar vuestros estudios universitarios y, en la carrera que habéis elegido necesitáis de una buena calculadora científica, esta de Casio posee todas las funciones básicas que podréis llegar a requerir en diferentes áreas y materias.

Posee una pantalla muy clara, con menús sencillos de comprender y 14 funciones adicionales a las básicas, pudiendo mostradas en ella fracciones y raíces, tal cual aparecen en los libros.

Es un modelo bastante amigable, ideal para quienes están comenzando a dar sus primeros pasos en el uso de estos dispositivos, además de contar con un diseño elegante y juvenil, se convierte en una calculadora perfecta para estudiantes, sobre todo por su precio asequible y tamaño portátil.

2. Calculadora científica Casio FX-5800P

Con 664 funciones integradas

OFERTA
Casio FX-5800P - Calculadora programable
35 Opiniones

Desde ecuaciones simples, hasta la función de programar, esta es una calculadora científica muy completa que se convertirá en la aliada de cualquier estudiante o profesional, ya que es un modelo que abarca un montón de funciones que os brindarán resultados inmediatos, en una pantalla muy amplia, para una lectura sumamente sencilla.

Siendo de las mejores marcas que podéis encontrar cuando se trata de calculadoras, Casio no defrauda con este modelo, el cual es bastante compacto para llevar en la mochila y su diseño hace que el uso sea fácil, incluso para quienes están comenzando una nueva carrera en la que necesitan una buena máquina como esta.

Esta calculadora programable es fantástica para acompañaros en vuestros años de universidad, e incluso seguirá a vuestro lado en la vida profesional ya que su duración está garantizada.

3. Casio FX-991ES PLUS

Perfecta para estudiantes de secundaria

OFERTA
Casio FX-991ES PLUS - Calculadora...
810 Opiniones

Esta calculadora contiene 417 funciones, 15+10+2 dígitos y pantalla natural y puede manejar números complejos, operaciones base-n, vectores y matrices. Su uso para operaciones sencillas y básicas es realmente amigable al usuario y, aunque su interfaz está en inglés, se puede descargar en español de la página de Casio.

El modelo puede realizar operaciones en 8 modos distintos: COMP, CMPLX, STAT, BASE-N, EQN (para resolver ecuaciones con 2 incógnitas, con 3 incógnitas, cuadráticas y cúbicas), MATRIX, TABLE, VECTOR.

Su interfaz es bastante atractiva y sencilla, ya que permite introducir las operaciones exactamente como son y recibir el resultado preciso. Sin embargo, cabe resaltar que este modelo no permite trabajar con números complejo en fracciones.

En general, es una calculadora eficiente e intuitiva a un precio bajo para las prestaciones que ofrece. Es ideal para estudiantes de secundaria que estén viendo cálculo diferencial e incluso estadística.

4. Casio FX-991SPXII

La calculadora no programable más completa

OFERTA
Casio FX-991SPX II - Calculadora...
661 Opiniones

La marca japonesa lo vuelve a hacer y ofrece una calculadora científica de buena calidad que, para todo lo que ofrece, sigue siendo asequible. Posee 553 funciones, cálculo de ecuaciones y 47 constantes científicas. Destacan su uso intuitivo y sencillo y la posibilidad de utilizarla en castellano, catalán, euskera y portugués.

Esta calculadora permite trabajar con hojas de cálculo, variadas funciones como trigonométricas e hiperbólicas (también inversas), potencias, raíces, cálculo exponencial y logarítmico, factorización de números primos, cálculos de estadísticas con 1 y 2 variables, entre otras. La opinión de los usuarios la sitúa como la calculadora científica no programable más avanzada e ideal para estudiantes de Ingeniería Informática.

Incluso, la calculadora incorpora la generación de Código BIDI, el cual puede ser escaneado por un teléfono inteligente, tableta o portátil para generar la gráfica de la operación.

5. Canon F-715SG

La solución para estudiantes de colegio

Esta simpática calculadora científica está más dirigida a un público con necesidades menos avanzadas. Sus 250 funciones y características, pantalla grande LCD de dos líneas y alimentación por luz solar la hacen perfecta para estudiantes de colegio.

Permite cálculos trigonométricos y trigonométricos inversos, estadísticos de hasta 2 variables, cálculo factorial, de combinación y permutación, de fracciones, de mínimo común múltiplo, máximo común divisor, cociente y resto.

Algo destacable de este modelo es que está disponible en tres combinaciones diferentes de color: negro, tapa blanca con teclas magenta y tapa blanca con teclas azules.

A pesar de que es una de las calculadoras científicas menos costosas, sigue siendo un producto de buena calidad que ofrece las características y funciones necesarias para los usuarios menos avanzados.

6. HP 50g

Ideal para profesionales

HP es una marca conocida por sus calculadoras dirigidas a los profesionales de la ingeniería y este modelo no es la excepción. Esta calculadora gráfica programable posee más de 2300 funciones y destaca por trabajar como un Sistema Algebraico Computacional (CAS) y es ideal para estudiantes de ingeniería, matemática y ciencias.

Posee función grafica 2Dy 3D, polar, ecuaciones diferenciales, diagrama de barra, paramétrico y de dispersión, histograma, intersección, extremo, inclinación, área, coordenadas, matrices nxn, entre otras. También tiene funciones matemáticas como cálculo de fracciones, funciones trigonométricas e hiperbólicas, integración y diferenciación numérica y simbólica, extractor de raíz de polinomios, entre otras.

También posee funciones estadísticas de 2 variables, desviación estándar de muestra, media y población, permutaciones, ajuste de curva, diagrama de datos estadísticos, intervalos de confianza y demás.

Todo esto la convierten en una calculadora gráfica avanzada ideal para ingeniería, estadística, cálculo, trigonometría, geometría, química, física y ciencias de computación.

7. HP 10s

Sencilla y elegante

Esta calculadora científica blanca es ideal para estudiantes de colegio y nivel medio que no necesitan realizar cálculos u operaciones muy avanzadas y complejas, aunque también puede ser aprovechada por estudiantes universitarios de nivel básico e intermedio de ingeniería, ciencias de la computación, física, entre otros.

Posee 240 funciones, pantalla LCD de dos líneas y 9 variables. Además cuenta con una celda para alimentación solar, por lo que la pila durará por bastante tiempo.

Este asequible modelo puede ser realmente útil para estudiantes de administración, pero no realiza cálculos financieros, para los cuales sería recomendable comprar una calculadora financiera.

Rastreando los orígenes

Las primeras calculadoras inventadas por el ser humano fueron los ábacos. Estos pequeños artefactos de madera nacieron hace más de 4000 años en la antigua Mesopotamia y servían para realizar operaciones aritméticas sencillas. Muchos años más tarde, en 1623, el matemático alemán Wilhelm Schickard inventó la primera calculadora automática, llamada “Reloj Calculador”.

Las mecánicas llegaron en 1643 en Francia de la mano del filósofo y científico Pascal y tuvieron el dominio del panorama hasta la década de 1960. Mientras que las calculadoras científicas surgieron a comienzos de 1970 y la primera gráfica fue la Casio fx7000G, que data de 1985.

Los principales usos de las calculadoras científicas

Las calculadoras científicas son utilizadas para llevar a cabo operaciones matemáticas muy específicas como funciones trigonométricas y estadísticas o logaritmos. También sucede que las calculadoras normales no pueden manejar una gran cantidad de números, mientras que las científicas pueden mostrar cantidades de hasta 10 números enteros o decimales dependiendo de las especificaciones del modelo.

Además, al usar notación científica para cantidades muy grandes o muy pequeñas, las científicas también son ideales para realizar cálculos relacionados no sólo con matemática sino con astronomía, química y física.

Sin embargo, también son útiles para estudiantes. Seguramente muchos de nuestros lectores hicieron o hacen uso de las mismas para sus deberes de matemática, física y química en la secundaria o incluso en la universidad. Es que hasta estudiantes de ingeniería, carreras financieras y ciencias básicas las utilizan para sus operaciones y cálculos diarios de matrices, raíces, funciones, variables y mucho más.

Incluso, hay modelos de alta gama que, mediante herramientas de formato, permiten introducir problemas en la calculadora exactamente como se encuentran en los libros de texto.

Usos de las calculadoras gráficas

Este tipo de calculadoras se utiliza para representar gráficas, resolver ecuaciones simultáneas y tareas con variables como integrales, derivadas y ecuaciones de segundo, tercer y cuarto grado. Las más completas pueden manipular expresiones matemáticas simbólicas e incluso resolver sistemas matriciales y determinantes.

También son programables, por lo que su uso durante exámenes esté prohibido por muchos institutos y universidades. Los modelos más recientes permiten realzar gráficas en 3 dimensiones, trabajar con listas de datos y matrices y sirven para trabajar álgebra, cálculo, estadística avanzada y matemática financiera.

Incluso, los modelos más avanzados pueden ser conectados a aparatos de medición como termómetros electrónicos, medidores de decibeles y acelerómetros para recoger datos experimentales y analizarlos con la calculadora.

Al ser programables también pueden ser usadas para videojuegos y sus capacidades superiores de programación matemática les permiten tener ventajas en la programación de juegos basados en esta ciencia.

Gráfica y científica no son lo mismo

Aunque ambas son capaces de resolver cálculos matemáticos avanzados, las calculadoras gráficas y científicas son diferentes y las capacidades de una van un poco más lejos que las de la otra.

En resumen, una calculadora científica puede realizar operaciones básicas y avanzadas como funciones trigonométricas, logarítmicas, exponenciales, estadísticas y más. Puede calcular fracciones y ecuaciones, números complejos, matrices y constantes físicas.

Por su parte, las calculadoras gráficas son, en esencia, calculadoras científicas capaces de realizar todas estas funciones y hasta más. Pero la principal diferencia es que las gráficas permiten realizar los gráficos de las ecuaciones y funciones que calculan.

¿Qué hacer antes de comprar una calculadora?

Previo a responderos, es importantísimo que sepáis que existen varios tipos de calculadora (básica, científica, gráfica y financiera); y por ende, lo primero que debéis hacer antes de comprar una, es determinar cuál de esos tipos estaría adaptado a vuestras necesidades.mejor-Calculadora-Científica

Os hablo de que si vais a usar una calculadora para operaciones elementales o complejas.

Si es para lo primero, una calculadora básica os iría de guinda porque os permite realizar suma, resta, multiplicación y división; aunque hay modelos que incluyen la posibilidad de calcular raíces cuadradas y porcentajes.

Mientras que con una calculadora científica dilataríais las posibilidades para resolver problemas matemáticos más avanzados, relacionados con trigonometría, química, física y álgebra.

Pero si lo vuestro es la ingeniería, geometría o cálculo, una calculadora gráfica es la indicada, ya que cuenta con todo lo necesario para programar una funcionalidad personalizada en dispositivos e incluso para trazar puntos en un gráfico .

Y en caso de que estéis en entornos de negocios y comerciales, una calculadora financiera es la perfecta para cálculos de pagos, determinación del valor futuro de un préstamo o anualidad, o la determinación de las tasas de interés, entre otras aplicaciones financieras.

Como dato interesante, merece acotaros que la calculadora gráfica es capaz de realizar las mismas y otras funciones que la calculadora científica, mientras que la calculadora financiera permite agregar alguna funcionalidad personalizada.

No obstante, la calculadora más recomendada entre todas, es la que –definitivamente- esté adaptada a vuestros requerimientos.

¿Qué buscar en una calculadora científica?

Luego de tener claro que –definitivamente- vuestra movida amerita una calculadora científica, es menester que consideréis ciertos aspectos para que a la final no os llevéis un fiasco.

Y, ojo, no os hablo de que apostéis por una marca en específico y mucho menos que desestiméis a una calculadora científica barata o a la menos costosa entre las más caras. Pues, no.

Me refiero a factores como funcionalidad y otras características que harán acertada vuestra adquisición y –muy importante- sin espantar a vuestro bolsillo.

Funcionalidad

No escatiméis en tiempo para saber no solo qué, cuántas o cuáles funciones trae la calculadora científica que os tiene flipando, sino que además si son útiles realmente.

En ese sentido, determinad si la calculadora la usaréis para asuntos muy avanzados, como, análisis estadísticos o, en cambio, solo para resolver problemas básicos de álgebra o ecuaciones cuadráticas.

Y adición a lo anterior, precisad si el tamaño de pantalla de la calculadora es el ideal, y no únicamente para veáis más información en ella, sino para que os muestre las ecuaciones tal y como si las estuvierais mirando en los libros.

Esto, sin dejar de tomar en cuenta si se trata de una pantalla resistente a golpes y/o a arañazos o cuenta con algún protector.

Otras características

En esta parte, merece la pena echarle un vistazo a otros factores que tampoco deberíais pasar por debajo de la mesa, ya que de ellos también dependerá el gustazo que os dará usar vuestra nueva calculadora científica.

Y el asunto es más sencillo que una suma o resta.

¿Una muestra? La portabilidad. Aseguraos que el tamaño y peso de la calculadora os cooperará para llevar en la mano y/o en la bolsa o funda del portátil.

Además –y en caso de que seáis estudiantes- tened en cuenta que existen modelos de calculadoras que cuentan con estándares específicos para ser usados en pruebas.

Por otra parte, fijaros en la forma que funciona la calculadora, si con luz solar o con baterías; aunque existen modelos que fusionan las dos maneras para evitar la pérdida de datos en casos en los que –por ejemplo- el aparato se quede sin energía y deje de funcionar en entornos con poca luz o se le hayan agotado las baterías.

Las 7 claves para usar una calculadora científica y no morir en el intento

En caso de que sea la primera vez que vayáis a operar una calculadora científica, que no os espante y mucho menos os desaliente observarla.

Y es que sí, verdaderamente son muchas teclas; pero aprendiendo las funciones más importantes de la calculadora, así como practicando el ingreso de información en el orden adecuado, pues, nada podría saliros mal.

Hallad las funciones importantes

Es lo primordial; y más, porque existen varias funciones en la calculadora que serán esenciales para Geometría, Álgebra, Cálculo y Trigonometría, entre otras áreas.

Dichas funciones, las encontráis/activáis indicadas en las etiquetas o presionando el botón “Fn” o “Shift”.

Determinad en qué orden presionar las teclas

Si bien para muchas de las teclas de función es necesario que ingreséis números, os tocará deducir si vuestro modelo de calculadora marcha con el número que habéis ingresado o con el próximo.

Probad con una raíz cuadrada

Para lo anterior o en caso de que olvidéis el orden, basta con que ejecutéis alguna operación de la que ya sepáis la respuesta; por ejemplo, sacarle la raíz cuadrada de 9. Es 3, ¿cierto?. Entonces, presionad el 9 y luego la tecla con marca de verificación (√); si no pasa nada, pues, presionad la tecla de verificación y luego 9.

No obstante, es importante que estéis al tanto de que existen varias calculadoras que añaden paréntesis al cálculo; y como muestra, “√ (3”. Por lo que os tocará agregar el paréntesis de cierre “)” antes de completar la operación. Incluso, podríais tener que presionar la tecla de igual (=) para ver el resultado.

Intentad con la función yx

Para fortalecer aún más vuestra destreza con el orden de las teclas a presionar, podéis también hacer una estupenda prueba con la función “yx” porque por esencia se trata de dos números.

Así que para que sepáis qué orden reciben, intentad con 2 3; si el resultado es 8, habéis acertado en el orden; pero si obtenéis 9, lo que calculasteis fue 3 2.

Experimentad con funciones de trigonometría

Os hablo de las funciones SIN, COS y TAN, para las cuales deberéis tener en cuenta no solo el orden de las pulsaciones de los botones, sino que además los radianes en función de los grados.

Y para determinar todo ello, basta con que realicéis una operación SIN simple, como la de calcular el seno de 30 °, donde la respuesta es 0.5.

Ahora bien. Lo primero, para conocer el orden, es que ingreséis 30 o presionéis SIN antes del número.

Si el resultado es 0.5, estáis frente a una configuración para mostrarse en grados, mientras que si la respuesta es -.988, la calculadora está configurada para que visualicéis en radianes. Y para cambiar, basta con que presionéis el botón Mode, y listo.

Haced alguna ecuación larga

En vuestros apuntes o libros, buscad una ecuación larga que os permita experimentar no solo lo relacionado con el orden, sino que también al usar signos matemáticos como el paréntesis, por ejemplo.

Os toca ingresar la ecuación y estar al pendiente de cuántos paréntesis son necesarios para mantener la fórmula.

Aprended y ensayad cómo guardar y restaurar

Aunque quizás a simple vista os parezca inútil, definitivamente la posibilidad de guardar resultados en una calculadora para visualizarlos luego es un provecho al que le podríais sacar el jugo frente a la solución de problemas largos.

Lo mejor de esta parte, es que existen dos maneras de utilizar los datos almacenados; la primera, usando la tecla “Responder”, con la que recuperaríais la última respuesta.

Y la segunda, con las teclas M + o STO, con las que agregaríais valores a la memoria de la calculadora. Después, podríais usar las teclas REC o MR para recuperar ese valor de la memoria y usarlo en una ecuación.

Por esta razón la comprensión conceptual ama a la calculadora científica

Antes de la aparición y omnipresencia de las calculadoras científicas, a los estudiantes les tocaba resolver problemas matemáticos a punta de lápiz, borrador y práctica repetitiva.

Escenario que obviamente demandaba alto grado de aritmética, memorización mecánica y que además conllevaba a que quienes se destacaran, se les distinguiera del resto -que se aburría- como los verdaderos interesados en las ciencias matemáticas.

Pero a la final, era solo eso: resolver problemas sin enfocarse en los conceptos que esas fórmulas demostraran.

Cuestión que cambió de forma drástica con las calculadoras científicas que aterrizaron para brindarles a los estudiantes una opción fácil, rápida y precisa para desarrollar esos cálculos, y, por ende, dejándoles más tiempo para aprender el significado de esos derivados.

Moraleja: las calculadoras científicas han procurado en los estudiantes no solo capacidad de profundizar en un tema desarrollando sus habilidades de razonamiento y manejo de números, sino que además adquirir y exponer el conocimiento matemático de todo el proceso.

Es malo usar calculadoras científicas en la educación ¿Cierto o falso?

Es obvio que fijar una posición acerca de este aspecto, sería como que os empapéis con miel y os coloquéis frente a un panal de abejas, ya que son muchos los argumentos generalizados que hasta podrían poneros a dudar de vuestros propios alegatos.

Y muestra de lo que os digo, en las cuatro premisas más célebres.

Las calculadoras científicas solo sirven para que los estudiantes flojos puedan realizar operaciones matemáticas

¡Falso! Porque si bien la calculadora científica está dotada para resolver hasta problemas matemáticos muy complejos, si el estudiante desconoce los procesos, será imposible que logre algo con el aparato.

Las calculadoras científicas quitan el desafío de hacer cálculos y animan a los estudiantes a desinteresarse en las matemáticas

¡Falso! Porque hasta los más experimentados han asegurado que la celeridad que ofrece una calculadora científica en la resolución de problemas convida a los estudiantes a sumarse más experiencias, mientras van puliendo su aprendizaje.

Si hace 50 años no se necesitaban las calculadoras científicas, hoy no hay razón para exigirse en las aulas de clase

¡Falso! Porque si hace 5 décadas o más las calculadoras científicas ya estuvieran disponibles en el mercado, sería la misma historia.

Y es que ineludiblemente a la educación matemática le ha tocado evolucionar a la par con los avances tecnológicos que buscan garantizar que no se produzcan errores fatales y desarrollar procesos más rápidos y con mayor precisión.

Los estudiantes de matemáticas se han vuelto dependientes de las calculadoras científicas

¡Falso! Porque las calculadoras son simplemente una herramienta útil, mientras que -en definitiva- es la aritmética mental la que marca la pauta por la habilidad en el individuo y que con ningún artilugio podría compararse.

Claro está, queda en manos de los profesores enseñarles a sus estudiantes el cómo usar debidamente sus calculadoras científicas, a la par de concienciarlos en cuanto a beneficios y limitaciones que éstas y otras soluciones tecnológicas les procuren en su proceso de aprendizaje y vida profesional.

Así funcionan las calculadoras científicas fuera del aula

Bien se sabe que las calculadoras científicas no solo son útiles en las clases de matemáticas.

Y es que las ventajas de este cacharro –entre otros dispositivos de cálculo– son aprovechadas por arquitectos, ingenieros y físicos, entre otros profesionales de la industria e investigación que ameritan de cómputos para llevar a cabo sus tareas, evitando que un error de cálculo o un punto decimal fuera de lugar, acarreen resultados catastróficos que hasta vidas podrían en riesgo.

Las calculadoras científicas brindan la posibilidad de manejar grandes series de números de forma fácil, eficiente y rápida.

Usar calculadoras científicas en clases de matemáticas es ventajoso ¿Cuento chino o realidad?

En párrafos anteriores ha quedado claro que aunque las calculadoras científicas aportan un plus a las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes de matemáticas, se hace menester una supervisión adecuada que además de concienciar sobre los pros y contras, guíe en lo respecta a cuándo y cómo usar calculadoras.

Obviamente, de esto último habrá casos contados, y por ello el cúmulo de críticas acerca de la efectividad de las calculadoras científicas en las aulas; la más célebre, que a los estudiantes les afecta en sus destrezas matemáticas, deshabilitándolos en la acción de hacer/resolver cálculos con su propia mente.

No obstante, varios defensores afirman que las calculadoras científicas se presentan como una solución tecnológica que es hasta capaz de subsanar dificultades con el aprendizaje del cálculo y en asuntos conceptuales.

Y es que, por una parte, con una calculadora científica al estudiante no se le haría necesario pasar tanto tiempo y gastando su energía aprendiendo todas las reglas y procedimientos para calcular derivadas que a la final olvidan su significado; y por la otra, al profesorado le es posible cubrir más temas de clases en menos tiempo.