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5 Trucos Para Prolongar La Vida Útil De Tu Navaja de Afeitar

por Equipar
afeitadoras

Las maquinillas de afeitar son de esos artículos indispensables en el gabinete de cuidados personales de cualquier hombre. Pero siempre existe la duda de cómo hacer que duren más tiempo, o simplemente cómo evitar que se dañen tan rápido para así evitar dejarnos todo el dinero en nuevas afeitadoras.

Pues hay varios trucos bastante sencillos que puedes realizar tú mismo para conservar tus maquinillas. A continuación, te los contaré todos.




#1 Es mejor recortar primero

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Las afeitadoras no están hechas para atravesar una selva de vellos como si nada. De hecho, esta práctica podría hacer que las cuchillas se dañen más rápidamente y que tu navaja te dure mucho menos tiempo del que esperabas. Por ende, si planeas afeitarte allí abajo después de un largo periodo de sequía o simplemente eres una persona con mucho vello corporal y facial, te recomendamos que el primer paso sea usar una recortadora de vellos. Con estos convenientes productos podrás abrir un poco el camino y darle paso a tu afeitadora sin desgastarla tanto.

Otra razón para hacerlo es que, si llegases a usar la afeitadora directamente sobre el vello muy largo y tupido, podrías acabar haciéndote daño, ya que los largos vellos podrían engancharse en las hojillas, siendo halados de tu cuerpo. Y, créeme, el resultado sería bastante doloroso. Lo cierto es que probablemente lo has hecho antes, así que seguro que ya conoces esa sensación y no tendrás ganas de repetirla.

#2 Debes preparar la piel y los vellos antes de afeitarte

No solo tienes que usar la recortadora, sino que además es importante que le apliques algún producto a tu piel y pelos antes de darles una pasada con las cuchillas. Por ejemplo, un primer paso que te puede ayudar mucho sería aplicar algún tipo de exfoliante que elimine las células muertas de la piel, las cuales podrían dificultar la afeitada y hasta causarte esa sensación de ardor al terminar.

Aparte de eso, también existen cremas para afeitar que puedes aplicar antes de comenzar o hasta aceites para barba que sirven para hidratar, calmar y relajar la barba y la piel una vez que terminas. Con todo esto podrás lograr un acabado casi perfecto y además evitarás la molesta picazón post afeitada.

Otro truco que no todos conocen, pero que es bastante sencillo y muy eficaz es darse una ducha con agua caliente, o al menos tibia, ya que permite abrir los poros y suavizar los vellos. De esta manera, la cuchilla sufrirá mucho menos y te durará por mucho más, al mismo tiempo que evitarás cortadas e irritaciones en tu piel.

#3 Asegúrate de lavar las cuchillas después de cada uso

Si hay algo que puede dañar las hojillas de tu afeitadora son los productos que colocas sobre tu cara para afeitarte. El tema es que las cuchillas vienen cubiertas con teflón, el cual se destruye con el paso del tiempo y la acción de los químicos contenidos en dichos productos jabonosos. Por ende, si no las lavas cada vez que terminas de afeitarte, quedarás con hojas oxidadas y debilitadas que pueden dejarte cortes bastante dolorosos, además de que halarán tus vellos, añadiendo todavía más molestias a la faena.

Así que, cada vez que termines de afeitarte, limpies tu cara y apliques todos los productos de after shaving que adoras, tómate un momento para colocar la afeitadora bajo el grifo del lavabo y darle una buena lavada. Sacúdela, deja que el agua caiga sobre las cuchillas y pasa tu pulgar sobre las hojillas hacia abajo, lentamente y con cuidado. De esta manera podrás ayudar a eliminar más eficiente y rápidamente los vellos atascados y cualquier resto de producto para la piel.

#4 Almacena tus afeitadoras en algún lugar seco y con buena ventilación

La humedad es otro de los grandes enemigos de tus afeitadoras, así que la recomendación es que busques algún lugar seco y fresco en el cual guardarlas mientras no las usas. De hecho, si tienes la costumbre de guardar tus maquinillas de afeitar sobre el lavabo, sobre agua jabonosa y quién sabe qué más, vas a notar cómo se oxidan con muchísima velocidad. Y peor aún, es muy probable que en algún momento sufras de una infección bacteriana o por hongos. ¡Nadie quiere eso!

Así que, al terminar, dale un par de sacudidas a la afeitadora para quitarle el exceso de agua y busca un buen lugar seco y ventilado para dejarla. Esta es una de las verdaderas claves para preservar las cuchillas y para tener una afeitada al ras y perfecta.

#5 Cuida tus afeitadoras al viajar

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Siempre resulta más cómodo lanzar tu afeitadora dentro de las maletas antes de viajar, pero esta es una de las peores cosas que podrías hacer, ya que los golpes y el maltrato no solo van a dañar las hojillas, sino que también pueden dañar los sistemas de pivotes que tienen las afeitadoras más modernas.

Si las tiras en tus maletas y bolsos sin cuidado, notarás que poco a poco perderán la capacidad para deslizarse por los contornos y formas de tu rostro y cuerpo de forma suave y delicada. Hasta podrías cortarte más y quedarte con zonas mal afeitadas por culpa de esto.

Por ende, lo recomendado es colocar la afeitadora dentro de una funda protectora o, si no quieres gastar en algo así, siempre podrías al menos envolverla en papel grueso que la proteja de golpes suaves o que evite que las cuchillas se amellen y pierdan su capacidad de cortarte los vellos al ras y con suavidad.

¿Y cómo saber cuándo debo tirarlas?

Estos 5 pasos les garantizarán una larga vida a tus afeitadoras, solo que con el tiempo será inevitable tener que tirar tu maquinilla de afeitar y comprarte una nueva. Por ende, lo mejor es ser muy cuidadoso con el producto y además estar pendiente de cuándo ha llegado el momento de realizar el cambio. Recuerda que no son como un cuchillo de cocina, que simplemente puedes afilar la cuchilla y ya, además de que las usarás sobre tu cuerpo, lo cual debería ser una razón de peso para cuidarlas con mucho esmero.

Pero vayamos al grano. Probablemente puedas usar y limpiar una afeitadora desechable unas cuatro veces antes de tener que echarla a la basura. De todas maneras, esto puede variar dependiendo de las condiciones de humedad de la ciudad o el sitio donde vives y, por supuesto, del tipo de piel y vellos que posees. Si sueles sudar mucho y tienes una piel grasa, la afeitadora se gastará más rápido, al mismo tiempo que los vellos gruesos y tupidos también gastarán las hojillas con facilidad.

Ahora bien, si eres de las personas que no sudan tanto o que simplemente no producen tanto vello, seguramente tu uso no será tan recurrente ni tan fuerte como el de otros usuarios. Sin embargo, esto no quiere decir que debas usar la maquinilla por siempre, así que también deberás cambiarla cada cierto tiempo. ¿Cuándo? Lo sabrás cuando a la maquinilla le cueste afeitarte y cuando comiences a sentir ardor y picazón al terminar. Y claro, si te llegases a encontrar con las hojillas oxidadas, ¡por favor tira la afeitadora a la basura!