Qué Sucede Con Vuestro Cerebro Cuando Ejercitáis: Cómo Volver La Felicidad Un Hábito

Aunque no lo creáis, el ejercicio ha sido durante mucho tiempo la solución a vuestras congojas. Desde niños, soléis jugar y correr sin parar, todo ello sin pensar en que terminaréis empapados, sino en que estaréis alegres. En la adultez viene el cambio: no podéis ir por allí saltando cuando queráis; no obstante, cuando comprendemos la relación de lo que sucede en nuestro cerebro al ejercitarnos, las cosas cambian favorablemente.



¿Qué desencadena la felicidad en nuestro cerebro cuando hacemos ejercicio?

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La mayoría de vosotros sois conscientes de lo que le sucede al cuerpo cuando hacéis ejercicio. Desarrolláis más músculo o más resistencia. También se logran sentir las actividades diarias como subir escaleras de una manera mucho más fácil, pero eso sí, siempre y cuando hagáis una rutina regularmente. Sin embargo, cuando se trata de nuestro cerebro y de nuestro estado de ánimo, la conexión no es tan clara, no obstante, puede resumirse en que cuando hacéis actividades físicas de entrenamiento, las endorfinas son liberadas.

Si estáis  comenzando a ejercitaros, vuestro cerebro reconoce esto como un momento de estrés. A medida que la presión del corazón aumenta, el cerebro piensa que estáis luchando contra el enemigo o huyendo de él, todo esto para auto-protegeros de la supuesta situación de peligro.

En ese momento, liberáis una proteína conocida como Factor neurotrófico derivado del cerebro o FNDC. Este BDNF tiene un elemento protector y también reparador de las neuronas, actuando como un interruptor de reinicio. Es por eso que a menudo, después de hacer ejercicio nos sentimos tan cómodos, con mayor claridad mental, y finalmente felices.

Al mismo tiempo, las endorfinas, otra sustancia química que ayuda a combatir el estrés, es liberada en vuestro cerebro. Con respecto a su propósito principal, estas minimizan la incomodidad del ejercicio, bloquean la sensación de dolor e incluso se asocian con un estado de euforia.

Cómo veis, hay mucho que está sucediendo en vuestra actividad cerebral, la cual de hecho, es mucho más activa, que cuando estáis sentados o concentrados mentalmente:

 Por lo tanto, el FNDC y las endorfinas son las razones por las que el ejercicio nos hace sentir tan bien. La parte que tenéis que cuidar es que tienen un comportamiento muy similar y adictivo como la morfina, la heroína o la nicotina, obviamente sin las consecuencias negativas de estas últimas.

La clave para maximizar la felicidad a través del ejercicio: No hagáis más, solo enfocaros

Ahora aquí es donde todo se pone interesante. Ya conocéis los fundamentos básicos de por qué el ejercicio os hace felices y lo que sucede dentro de vuestras células cerebrales. La parte más importante por descubrir ahora es,  cómo podemos desencadenar esto de una manera óptima y duradera siguiendo un entrenamiento sencillo. Un estudio reciente de la Universidad de Penn State arrojó algunas luces sobre el tema y los resultados son más que sorprendentes. Descubrieron que los que hicieron ejercicio durante el mes anterior pero no el día de la prueba, generalmente obtuvieron mejores resultados en el test de memoria que los que habían sido sedentarios; no obstante estos últimos no se desempeñaron tan bien, como los que habían entrenado esa misma mañana. Al respecto, diversos autores han hecho eco de esto haciendo hincapié en que para obtener el mayor nivel de felicidad y beneficios para la salud, la clave no está en que os convirtáis en un atleta profesional. Por el contrario, se necesita una cantidad mucho menor para alcanzar el nivel idóneo de plenitud y de productividad en la vida cotidiana. Simplemente, para aquellos que han llevado una vida sedentaria, cuando se reactivan con ejercicios durante 20 minutos, podréis obtener en líneas generales una vida más prolongada, así como un menor riesgo de enfermedades y padecimientos cardíacos.

Por tanto no os preocupéis y relajaros, ya que no tenéis que estar pensando en una próxima rutina de ejercicios asesinos. Todo lo que tenéis que hacer es concentraros unos 20 minutos para obtener el impulso completo para generar endorfinas todos los días.

Cómo adquirir un hábito consistente de ejercicio: la danza con las endorfinas

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Ahora bien, seguramente diréis que siempre es más fácil escuchar y escribir acerca de iniciar una rutina de ejercicios diarios, antes que comenzar a hacerlos. Es verdad créanme, personalmente he estado en tal situación y se requiere bastante atención para adquirir un hábito regular. Pero precisamente la clave está en la disciplina.

No importa si comenzáis con un tradicional calentamiento, ya que tenéis diferentes tipos de ejercicio: con bicicletas estacionarias, con mancuernas, e incluso con un equipo de gimnasio en casa, para aquellos que no tienen mucho tiempo libre, etc. Igualmente tenéis cientos de rutinas con las que podéis intentar y lograr un buen inicio. Simplemente hay que escogerlas y adecuarlas bien, pero sobre todas las cosas, os insistiré en la constancia.

Al respecto del hábito, varios autores, investigadores y motivadores han tocado el tema acerca del poder de la disciplina como una práctica cotidiana. Esta conducta, no es algo que únicamente pueda llevaros al éxito en los negocios, sino  que también puede traducirse en que el ejercicio diario puede allanar el camino tanto para que estéis felices, como para el crecimiento en todas las demás áreas de vuestra vida.

Para que sigáis esta propuesta con entusiasmo, os comentaré acerca de un simple ejemplo con el que suelo iniciar mis mañanas de entrenamiento. Eso sí, recordad que estos consejillos debéis adaptaros a vuestro estilo y horarios de vida, además se trata de divertiros sacando el máximo provecho de cada minuto. Comencemos entonces la sesión de truquillos:

Poned vuestra ropa de gimnasia justo encima del despertador o teléfono cuando os vayáis a dormir

Esta técnica suena bastante simple pero ha sido una de las más poderosas, si queréis poner en funcionamiento una terapia efectiva anti estrés a partir del ejercicio.

Simplemente antes de iros a la cama, colocad bajo la alarma, todo lo que deseáis para el gimnasio. Me refiero a toda vuestra ropa deportiva. Por supuesto, debéis hacerlo después de haber programado el reloj en la hora correcta. De esta manera tendréis una forma mucho más fácil de convenceros y poneros la ropa de entrenamiento.

Al respecto, una vez que mis amigos cercanos comprendieron y  constataron todos los beneficios mentales y  físicos que obtenía después de cada rutina, comenzaron igualmente a alistar sus zapatillas deportivas,  así como a estirar sus bandas de resistencia, sabiendo que con tan solo 20 minutos se sentirían más felices, a la par que prevendrían, posibles ataques al corazón y mantendrían los niveles de presión sanguínea correctamente.

Realizad un seguimiento de vuestros ejercicios y registradlos después de cada entrenamiento

Como os he comentado, cuando intentáis hacer ejercicio regularmente, la clave es convertirlo en un hábito. Una forma de lograr esto es crear una llamada «recompensa», de esta manera os recordará los buenos sentimientos que podéis obtener al hacer ejercicio. Por supuesto que no me refiero a que os premiéis con un helado de chocolate, sino con unas rica barras de proteína.

Otra buena alternativa, es que el regalo sea un elemento que pueda facilitaros vuestro entrenamiento como una aplicación Web que os ayude a acondicionaros y a organizaros en el registro de vuestra actividad. Personalmente os recomiendo Fitocracy o RunKeeper, son ideales para esto. Lo mejor es tener todo ordenado justo antes de tomar una ducha o exactamente cuándo habéis salido del gimnasio.

Pensad en empezar con algo reducido e iniciad con algo más pequeño aun

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Este punto trata en realidad de recalcar otro secretillo que puede ayudaros a iniciar estas rutinas saludables para vuestro cerebro y vuestro organismo en general. En realidad, cuando comencé a hacer ejercicio, dije que lo haría con un tiempo reducido, pero en realidad inicié con un tiempo más pequeño de lo pensado: únicamente practicaba durante cinco minutos al día, tres veces a la semana, ¿os imagináis eso?

Y si bien la mayoría de vosotros pensaríais que eso no es nada en comparación a las caminatas que dan hacia el trabajo, pues personalmente fue la clave para salir del sedentarismo y lograr el hábito al entrenamiento, ya que con una tarea tan fácil cualquiera puede tener éxito con la misma. Posteriormente fui incrementando poco a poco los minutos haciendo flexiones e incluso saltando la cuerda, hasta que finalmente, le tomé el gustillo y logré pasar los 20 minutos recomendados.

Obtened el nivel más alto de felicidad con el ejercicio si recién estáis comenzando

Como habéis visto y repasando la lección, es un hecho que el ejercicio funja como un catalizador de las proteínas FNDC en vuestro cerebro actuando como un potenciador del estado de ánimo. Según un estudio de la Universidad de Bristol, los efectos son similares a los que producen la adicción a las drogas, pero sin efectos colaterales negativos. Así que cuando empezáis a hacer vuestra rutina física, la sensación de euforia se eleva:

A todas estas, la dopamina y endorfina juegan un rol sumamente importante en el organismo. Su accionar químico puede hacer que disminuya la sensación de dolor, a la vez que puede generar un estado de tranquilidad y animosidad positiva.

Otro de los grandes beneficios que tendréis como ganancia, es que os ayudará a sobrellevar la depresión, ansiedad, estrés e incluso el TDAH, TEPT y trauma, es decir, síndromes como el trastorno por estrés postraumático y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Esto se debe a que después del ejercicio podéis experimentar una sensación de calma, mejorando vuestra concentración, ayudándoos a racionalizar y a enfocar efectivamente las adversidades que puedan presentarse.

Si vuestros hábitos de ejercitación han sido nulos o poco constantes, no os preocupéis. Comenzad desde este momento, a revisar el estante de pesas o la caminadora del gimnasio. Os garantizo que vuestro nivel de ganancia será superior, trayéndoos mejoras tanto a vuestra memoria a corto plazo, como a largo plazo.