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12 Consejos Para Beber Vino Para Principiantes Que Te Harán Lucir Experto

El mundo del vino es muy complejo y puede ser abrumante.  Pero para disfrutar de una buena copa no hace falta ser un sommelier estudiado, basta con saber conceptos básicos para poder disfrutar de los detalles que se esconden en cada sorbo.

Pero como todos los expertos terminan complicando más el asunto esta guía práctica es un excelente primer paso para no estar perdido en ninguna reunión social de nivel.

A continuación te presentamos 12 tips para principiantes del vino:

1. Escoger la copa

Antes de siquiera pensar el vino debemos conocer las copas. Esto puede parecer excesivo pero marcará la diferencia entre hacerte lucir como un novato o como todo un catador que sabe lo que hace, además, el tipo de copa usada cambia el sabor del vino.

Comencemos mencionando que las copas deben ser trasparentes para poder apreciar el color de la bebida, de cristal o vidrio fino y lo más ligeras posibles, menos de 12 onzas idealmente.

Cada tipo de vino tiene una copa idea, las copas altas y finas son para los más espumosos, las más bajas y pequeñas, para vinos fortificados o de postre y las copas más anchas  con borde ligeramente más reducido van para los vinos tintos y blancos.

Pero un momento, no es necesario que corras a comprar un set entero para tener copas especiales para cada tipo de vino. Lo mejor es que tengas unas de gama media que sea versátil sirvan en múltiples ocasiones.

2. Manejar la botella

manejando-la-botella-de-vino.

Todos hemos sufrido alguna vez intentado sacar un corcho de una botella de vino y la verdad es que este esfuerzo no solo es una verdadera pesadilla sino que es malo para el vino.

Por suerte para los novatos, existen los sacacorchos eléctricos (Electric wine opener) capaces de facilitar la tarea y lucir como un artefacto súper profesional al mismo tiempo.

En cuanto al almacenado lo más importante que debéis saber es que las botellas deben guardarse en posición horizontal y a temperaturas ambientes no demasiado altas.

Pero además, debéis saber que al momento de servir existen también sus reglas. Lo ideal es que al servir el vino esté alrededor de 15 a 20 grados centígrados pero si es blanco podréis considerar una temperatura un poco más frío y si es espumoso incluso podréis llegar a bajar a los 5 grados.

Para mantener estos estándares de temperatura en tu copa un buen consejo es nunca cogerla por el tazón sino por el tallo. De esta forma el vino no se calentará con el calor de la mano.

Por esto, muchos profirieren invertir en un refrigerador de vinos que controle las  temperaturas de la colección o en un sistema de preservación de vinos  que permita mantener los aromas y sabores intactos durante mucho tiempo luego de abrir la botella.

3. La experiencia también es ambiental

Un elemento que muchos principiantes no toman en cuenta es el entorno. La experiencia del vino es muy sensorial y para poder disfrutar de cada nota, matiz y lograr diferenciar los tipos de bebida lo mejor es estar en un ambiente centrado para eso.

Los aromas y sonidos muy fuertes distraen, por eso los mejores restaurantes mantienen sus salas muy minimalistas y con elementos planos. Lo mismo debe ocurrir en vuestra sala si vais a dar una fiesta con vino.

Tener una buena iluminación también es importante de esta forma se podrán ver todos los colores y tonos que se desprenden cuando se sirve el vino en la copa.

4. Girar, oler y sorber

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Estos tres pasos son los pilares fundamentales cuando llegamos al momento de beber en sí. Lo primero es el famoso remolino, pero para esto el gran secreto es que la copa debe estar servida hasta un tercio de su capacidad.

Estos giros permiten que el líquido desprenda sus colores más profundos y suaves al mismo tiempo y hacen que se extraiga el oxígeno del aire intensificando el olor natural. De esta manera se puede recoger muchos elementos antes de dar el sorbo.

Luego, al momento de olerlo debéis intentar extraer la mayor cantidad de matices y compararlos con otros aromas conocidos como frutas o hierbas. En esto, un error común es enterrar la nariz en el centro de la copa pero la técnica ideal es coger pequeños olfateos.

Y, finalmente la parte más importante es beber. Pero no se trata de tragar rápido y basto sino de dar sorbos cortos que permitan degustar cada capa de sabor.

En este paso lo más importante es poder dejar unos segundos el líquido en la lengua para poder descifrar todos los sabores y luego el retrogusto que queda después de tragar.

5. Comienza dulce

El mejor consejo para un principiante real es que empiece despacio y eso en el mundo del vino significa con sabores menos fuertes y más dulces.

Si vuestro paladar no está acostumbrado a gustos fuertes, lo más probable es que cometáis el error de descartar un buen vino por considerarlo muy amargo. Así que, mejor dar el primer paso con un gusto más general.

Como transición los expertos siempre recomiendan introducirse con un Moscato, algo bajo en alcohol y que nos prepara para sabores con más cuerpo luego.

6. No beber de más

consejos-para-beber-vino-para-principiantes.Otro error común de los novatos es que, como beben muy rápido, el alcohol les pega más fuerte y terminan con unas copas de más que hacen que la noche pase de un evento elegante y tranquilo a un festín fuera de control.

Esto, más que un bochorno social, es un error al paladar porque se dejará de apreciar los tonos de cada tipo. Por eso, lo mejor es intercalar las copas con vaso de agua para mantener la hidratación.

7. Acompañamiento perfecto

Como el vino no se sirve solo, hay que saber con qué acompañarlo y en este caso existen muchos mitos.

El cliché de años de beber tinto con carnes rojas y blanco con pescados es un clásico que puede aburrir. Estas recomendaciones deben ser más una sugerencia que una regla fija porque el gusto de cada persona puede variar.

Pero, más allá de esto, los maestros culinarios han ampliado la gama de emparejamiento y ahora las sugerencias son mayores: los vinos espumosos con la comida salada, los blancos con vegetales y platos cremosos, los rojos con sabores ahumados y los de postre con los dulces, por supuesto.

Todo depende si queréis ir por sabores complementarios o contradictorios.

8. Aventura tu paladar

No te quedes en el mismo estilo. Existen muchas variedades y orígenes distintos por explorar y lo mejor es ir probando cada vez más marcas y variedades para disfrutar de la diversidad de este placer.

Como regla básica deberéis probar los 5 estilos básicos al menos una vez para poder saber qué ofrecen: rojo, blanco, rosado, espumoso y postre.

9. Leer las etiquetas

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Para poder cumplir con el paso anterior es importante saber también qué nos indican las marcas en las etiquetas de cada botella. Por suerte, este estilo está cada vez más estandarizado y ahora no hace falta adivinar el estilo.

Si os fijáis en los detalles veréis que toda la información está en la etiqueta: la variedad de uva, la región, el productor de vino y el año de la cosecha.

10. El secreto para comprar lo mejor

Desmontemos otro mito. “El vino es mejor con el pasar de los años”, todos lo hemos escuchado, sin embargo, esto es solo parcialmente cierto, ya que en los vinos blancos las cosechas más jóvenes suelen ser mejores.

Otro secreto para comprar buen vino es ir por lo local. Esto no solo en siembra sino en tiendas, ir a la vinoteca del barrio os hará tener un consejero particular que seguro terminará siendo invitado a vuestras catas hogareñas.

11. Aprovecha la tecnología

Las aplicaciones para teléfonos inteligentes ya han llegado al mundo del vino y hoy día es posible tener programas virtuales que nos ayuden a comprar vino, que lo lleven a nuestra casa, que nos den sugerencias de eventos, ofertas y hasta que compartan con nosotros detalles únicos de cada viñedo ¿por qué no aprovecharlas?

12. Distingue lo malo

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Y, para terminar, nada mejor que darle la vuelta al asunto y aprender a identificar ahora los vinos realmente malos. Al inicio puede que nuestro paladar no esté acostumbrado al sabor y algunos estilos nos gusten más que otros pero si os topáis con un mal vino es importante saberlo.

El sabor y olor del corcho es uno de los clásicos trucos para distinguir un vino mal conservado que se ha vuelto a tapar y ha absorbido el gusto del corcho. Otra señal olfativa de vino dañado es el olor a cartón, vinagre o perro mojado, estos aromas indican que el vino se ha llenado de impurezas  o se acidificó.

Una pista menos grave también la dan las burbujas que nodeben estar presentes en los vinos no espumoso. Y, finalmente, si el vino es demasiado oscuro, color marrón, y no es por ser fortificado lo mejor es bajar la copa y no dar ni un sorbo.